Antes de empezar a tejer tus primeros puntos y patrones, vale la pena entender qué le estás haciendo al hilo y cómo lo sujetas. Son detalles pequeños, pero de ahí sale que tu tejido quede parejo o que se te crucen los puntos sin saber por qué. Vamos por partes.
- 🪡 Agujas
- 🧶 Hilo de trabajo
- 📐 Orientación del punto
- ✋ Tensión
Las piezas de tu tejido, de un vistazo
Una labor de punto sale de un solo hilo. Para empezar, montas en la aguja una fila de puntos: son los primeros puntos, y todavía no están sujetos a nada porque no hay una fila debajo que los agarre. Por eso hay que montarlos con cuidado.
La aguja que sostiene los puntos ya trabajados es la aguja izquierda; la que queda libre es la aguja de trabajo, la que llevas en la mano derecha. El hilo que va desde el último punto hasta el ovillo es el hilo de trabajo. Y cuando termines la pieza, la última fila hay que cerrarla para que no se deshaga — hay varias formas de hacerlo, pero eso ya es otro tema.

| Nº | Qué es |
|---|---|
| 1 | Punto |
| 2 | Hilo de trabajo |
| 3 | Aguja con los puntos montados |
| 4 | Aguja de trabajo |
| 5 | Cabo de hilo que queda del montado |
| 7 | Punto de orillo |
| 8 | Tramo recto del punto (la “pared” del punto) |
| 9 | Arco superior del punto |
| 10 | Última fila, con los puntos ya cerrados |
| 11 | Hilo horizontal entre puntos |
| 12 | Una fila de puntos |
| 13 | Una columna de puntos |
Consejo
Si dejas de tejer a media fila, procura terminarla antes de guardar la labor. Al retomarla es mucho más fácil ver dónde vas si todos los puntos de la fila anterior están ya en la aguja izquierda.
Por qué se te cruzan los puntos: la orientación del punto
Si sacas la aguja de varios puntos, verás que cada uno queda girado de una forma concreta: una pared del punto queda delante de la aguja y la otra detrás. A esa forma de apoyarse en la aguja se le llama orientación del punto, y no es una tontería — de ella depende cómo te salen muchas técnicas.
En Europa y Estados Unidos lo habitual es la orientación occidental: la pared derecha del punto queda delante de la aguja, girada en el sentido de las agujas del reloj. En cambio, en la orientación oriental (también llamada “invertida”), es la pared izquierda la que queda delante, girada al revés.


¿Por qué importa esto? Porque si mezclas las dos sin darte cuenta, te van a salir puntos cruzados. Es un error clásico de quienes empiezan, y también les pasa a quienes aprendieron a tejer en redondo: al volver a tejer en filas planas descubren que los puntos de cada fila quedan orientados al revés que las demás.
Consejo
No hace falta dominar las dos orientaciones a la vez. Elige una — la occidental es la más extendida — y mantente fija en ella hasta que la tengas totalmente asimilada. Fíjate siempre en cómo caen los puntos en la aguja y en qué dirección la aguja recoge el hilo: eso te va a ahorrar muchos líos.
Cómo sujetar las agujas
No hay una única manera correcta de sujetar las agujas. La mayoría de tejedoras las cogen como si fueran un cuchillo de untar, apoyando la aguja en la palma. Cuánta presión hace cada dedo, o si te apoyas en el pulgar o solo con la punta de los dedos, es cuestión de cada una.

También puedes sujetarlas como un lápiz. Cambia por completo la carga sobre los músculos y las articulaciones, y a mucha gente le resulta más cómodo si nota molestias con el otro agarre.

Prueba las dos formas durante un rato cada una antes de decidir cuál te conviene. No hay prisa: la que elijas es la que vas a usar durante años, así que merece la pena encontrar la que menos te cansa.
Cómo llevar el hilo en la mano
El hilo de trabajo siempre tiene que estar suelto y con algo de movimiento, para que la aguja pueda engancharlo y tensarlo un poco al pasarlo por el punto. Hay varias formas de llevarlo:
La más habitual es enrollarlo en el dedo índice izquierdo y moverlo hacia delante o hacia atrás de la labor según lo que toque tejer.

También puedes llevarlo en el índice derecho. En este caso es el dedo derecho el que se mueve por encima de los puntos, lo que reparte de otra forma la carga sobre la muñeca.

Y existe una tercera opción: no sujetarlo en absoluto, dejarlo colgando suelto detrás de la labor. Lo coges con el pulgar y el índice de la mano derecha cada vez que lo necesitas, y lo sueltas después. Es una técnica muy usada para enseñar a tejer a niños, porque no exige coordinación fina, y también es la preferida de quienes tejen con varios colores en la misma fila, porque resulta muy fácil controlar la tensión de cada hilo por separado.

La tensión del hilo: busca tu manera
Da igual si llevas el hilo en el índice izquierdo o en el derecho: siempre tiene que quedar un poco tensado para que la aguja lo pueda enganchar bien. Además, con esa tensión regulas lo apretados que quedan los puntos y qué tamaño tienen en la labor terminada.
Cómo tensar el hilo es, quizá, lo más personal de todo el proceso de tejer. Hay que probar varias formas hasta encontrar la que te resulte más cómoda. Aquí tienes algunas de las más habituales:



Consejo
Prueba cada método con una muestra pequeña y compara cómo te queda el punto. No busques la técnica “correcta”: busca la que te deje tejer un buen rato sin que se te canse la mano.
