Cuando empiezas con el ganchillo, lo normal es que la primera muestra te salga con los bordes torcidos y algún que otro agujero por los lados. Te contamos por qué pasa esto y cómo arreglarlo con dos ejercicios muy sencillos.
- 🧶 Punto bajo
- 📐 Vareta
- ✋ Tensión del hilo
- 📏 Bordes rectos

Por qué se te quedan agujeros y bordes torcidos
Si tu muestra tiene huecos en los lados y las filas no acaban todas con el mismo ancho, casi siempre se debe a dos cosas. La primera es que se te escapa alguna petición: el ganchillo entra en el punto que no toca, ya sea al principio de la fila o en la petición de giro del final. La segunda es que tiras del hilo con fuerza distinta según el punto, así que unos quedan flojos y otros apretados.
Consejo
Antes de lanzarte a un proyecto grande, dedica cinco minutos a tejer una muestra pequeña. Cuenta los puntos de cada fila en voz alta mientras los haces: es la forma más rápida de descubrir dónde se te escapa uno.
Ejercicio 1: un cuadrado de punto bajo para coger el ritmo
- Haz un nudo corredizo y teje una cadeneta de 11 puntos.
- Mete el ganchillo en la parte de arriba de la segunda cadeneta contando desde el ganchillo y haz un punto bajo.
- Sigue con un punto bajo en cada cadeneta que queda.
- Al llegar al final de la fila, teje una petición de giro, da la vuelta a la labor y mete el ganchillo, de delante hacia atrás, bajo las dos hebras de arriba del segundo punto bajo de la fila anterior.
- Repite un punto bajo en cada punto de la fila anterior hasta el final.
Los puntos se cuentan buscando las dos hebras de arriba, que dibujan una pequeña «V». Si en algún momento te saltas la primera petición sin darte cuenta, la fila te va a salir con un punto de menos — y ese es justo el error que provoca los bordes irregulares. Sigue tejiendo hasta que aciertes el punto exacto cada vez y te acostumbres a contarlos casi sin pensar.

Ejercicio 2: ahora con vareta
- Teje una cadeneta de 12 puntos.
- Mete el ganchillo en la cuarta cadeneta contando desde el ganchillo y haz una vareta. Repite una vareta en cada punto que queda: te tienen que salir 9 varetas, más la cadeneta de giro de 3 puntos que hace de décima.
- Teje las 3 peticiones de giro, da la vuelta a la labor y haz una vareta en el segundo punto de la fila anterior.
- Sigue con una vareta en cada punto, y la última la tejes en la tercera petición de la cadeneta de giro anterior. Así vuelves a tener 10 varetas.
Fíjate en la foto: en un cuadrado bien tejido las filas quedan todas del mismo ancho y los lados forman una línea recta, sin huecos de más ni de menos.

El hilo se te escapa: revisa dónde tienes el dedo índice
Si tus peticiones te salen desiguales, sobre todo la primera de cada fila, casi siempre es un tema de cómo llevas el hilo. Mira primero qué hace tu dedo índice cuando haces la lazada.

En esta foto el dedo está demasiado cerca del ganchillo. Con el hilo tan pegado, cuesta engancharlo y pasarlo por el punto sin que se atasque.

Levanta el dedo índice un poco más, para que el hilo del ovillo se deslice suelto entre los demás dedos. Al principio te va a costar, así que ve despacio: acaba una fila, teje las peticiones de giro y, antes de empezar la siguiente, revisa otra vez cómo tienes el hilo colocado en la mano.
Truco
Con la práctica este gesto se vuelve automático. Repite estos dos ejercicios un par de veces por semana durante quince días y vas a notar el cambio en tus bordes.
